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En una cena de
homenaje a Emilio Frugoni. Cardoso (cuarto parado desde la derecha) posa muy cerca del
histórico lider socialista. |
- ¿Hay algún episodio?
- Por ejemplo, en las discusiones del Club Naval, Cardoso era el referente indudable
del Frente Amplio que luchaba por la salida democrática, pero jamás nos hizo sentir que
todos debíamos ir detrás de él. Por el contrario, ejercía un liderazgo muy atento a
otras opiniones. Jamás nos inferiorizaba, por más que diéramos alguna opinión
equivocada. Jamás tomaba una decisión de fondo sin consultar a los compañeros. Se
sometía a la voluntad mayoritaria, sin personalismos. Lo enfatizo particularmenmte,
porque se trataba, nada más y nada menos, que de un dirigente de talla internacional.
- ¿Cómo fue su vida durante la dictadura?
- Fue un actor principalísimo de la lucha contra la dictadura. Representaba al Partido
Socialista y a todo el Frente en muchas reuniones internacionales, y nacionales
(clandestinas). Permanentemente trabajaba en favor de la unión de las fuerzas que
resistieron, desde un principio, al gobierno de facto. No abandonó su papel, ni aun
estando internado con un infarto, siendo un anciano avanzado. En términos generales, no
abandonó la actividad plena hasta muy poco antes de su muerte. Era un granito de arena,
todos los días, en favor de la concertación democrática.
- ¿Sintió que alguna vez caía en la deseperanza?
- Era muy difícil verlo deprimido. Quizá haya sido por su condición de psiquiatra.
Era un excelente especialista, reconocido no solamente en nuestro país. Ello le daba una
tranquilidad de espíritu, y le permitía volcar en el ambiente una permanente imagen de
esperanza, unida a una impermeabilidad frente a eventuales bajones que sufríamos los más
jóvenes. Tenía rasgos de optimismo que lo llevaban a convencernos de que la dictadura se
iba a terminar. Inclusive, nos había convencido de que a pesar de su avanzada edad, iba a
ver la salida democrática... y así ocurrió. Fíjense que en el 84 había cumplido 81
años. Cumplió su principal sueño de victoria sobre la dictadura y también otro no
menos importante, de fortalecimiento del Frente Amplio en esa difícil etapa de
transición. Era un enamorado del Frente.
- ¿Cómo analiza el papel de Cardoso durante la etapa de salida democrática?
- Si lo vemos en la perspectiva histórica, nos daremos cuenta de que era
insustituible. Fue electo para las conversaciones del Club Naval, a pesar de sus años.
Fue un delegado que cumplió una estrategia planificada para no dejar a la dictadura cabos
sueltos de donde agarrarse para seguir en el gobierno. Negoció con los delegados del
gobierno de facto y, paralelamente, articuló hacia adentro de las fuerzas democráticas
para alcanzar acuerdos imprescindibles. Si en tiempos de democracia es difícil
entenderse, no hay que ser muy perspicaz para imaginar lo complicado que era en dictadura.
- ¿Les trasmitió la convicción de que el Pacto del Club Naval era la única
solución posible?
- Creo, personalmente, que en ese tema fue un ejecutor de la estrategia elaborada por
el Partido Socialista. Pensábamos que se salía uniendo a todas las fuerzas opositoras.
De lo contrario, el poder militar iba a tener tiempo y espacio para recuperarse. En todo
momento estuvimos de acuerdo en que lo del Club Naval no fue perfecto. Simplemente, fue lo
posible. - Hace pocos días se cumplieron quince años del acto del Obelisco, muy
recordado por la célebre foto "Un río de libertad". ¿Qué recuerda de esa
irrepetible experiencia? - Tengo muy presente ese acto, en todos sus detalles. El doctor
nos había convencido sobre la necesidad de que esa movilización fuera contundente,
porque debía servir para presionar aun más a la dictadura. En los hechos, el resultado
fue muy superior al previsto. Estábamos felices. Mirado en la perspectiva de los años,
nos damos cuenta de que esa vibrante declaración leída por Candeau, hizo caer algunas
resistencias que pretendían mentener ciertos sectores militares.
- ¿Cómo fue la campaña electoral del 84?
- Era el ámbito ideal para una personalidad como la de Cardoso. Fue una campaña muy
alegre, llena de esperanza y fe en el futuro del país. Fue el primer candidato al Senado
por el Partido Socialista. Su entusiasmo era tan grande, que casi naturalmente fue elegido
para realizar el discurso inaugural en la Cámara.
- ¿Qué recuerda del legislador?
- Voy a resaltar un aspecto del trabajo parlamentario. Era un hombre disciplinado y
prolijo, al que difícilmente se le escapaban un ministro a interpelar o un hecho a
investigar. Creo que esa confiabilidad lo hacía un legislador de fuste y un opositor a
temer. Jamás lo vimos adoptar un privilegio por ser el más veterano y prestigioso.
Trabajaba a la par de todos nosotros, los más jóvenes. En cuanto a sus temas preferidos,
sin duda que la salud estaba a la cabeza, por formar parte del "ala" médica del
Senado. - Previo a la salida había muchas ilusiones, casi quiméricas lógicamente.
¿Esos sueños se cumplieron en los hechos tras la recuperación institucional? - Cardoso
siempre nos hablaba de la larga noche de la dictadura y nos contaba cuáles eran sus metas
luego de la recuperación. Creo pasó este mundo, siendo un hombre muy satisfecho con su
vida. Y en el caso particular de la transición política y la realidad que le tocó
enfrentar, estoy convencido de que sus sueños se cumplieron , si no en su totalidad, por
lo menos casi en su totalidad. Hasta poco antes de morir, más allá de las calenturas
momentáneas, se lo veía bastante satisfecho. Pienso ahora en una de las grandes
ilusiones del doctor: ver al Frente Amplio en el gobierno de Montevideo y ver a su amigo
Tabaré Vázquez como jefe comunal. Lo pudo disfrutar.
- ¿Cómo era la relación con Vázquez?
- José Pedro tenía una especial estima por Tabaré, tanto personal, profesional y
política. Había depositado en este dirigente jóven una gran carga de afecto y
confianza, finalmente mutua. Recuerdo perfectamente el día que se conocieron. La
relación comenzó en una reunión clandestina, aquí cerca, en el Complejo Zapicán.
Allí el orador fue Cardoso y el escucha fue Tabaré. A raíz de ese encuentro nos
enteramos de que era socialista y trabajamos para un acercamiento político entre ambos.
Poco a poco lo fuimos llamando a mayores responsabilidades. El acercamiento de Tabaré
tiene mucho que ver con Cardoso. Inclusive, el último acto que presenció personalmente
Cardoso fue un desagravio a Tabaré Vázquez en la Plaza Lafone, poco más de un año
antes de morir.
- ¿De dónde sacaba fuerzas para hacer tantas cosas a la vez? Era
un hombre verdaderamente multifacético.
- Era parte de su rica personalidad. Se metía en cuanta organización humanitaria lo
llamara. Siempre tenía un tiempito para ir a una reunión o participar de alguna
actividad que necesitara de su presencia. Cuando joven dividió mucho su tiempo entre
política y medicina. Muy pocos lo saben, pero llegó a ser profesor de la Facultad. Sus
alumnos lo apreciaban por sus dotes como docente. Hasta no hace muchos años era un
profesional de consulta y hasta tenía personas que lo consultaban honorariamente.
Inclusive, llegamos a compartir algunos pacientes, previo a mi dedicación completa en
pediatría. ¿Cómo era el colega Cardoso? Muy parecido al compañero y amigo.Tenía
facilidad para ponerse a la altura de uno, a pesar de su larga trayectoria y su prestigio
internacional.
- ¿Es cierto que siempre llegaba primero a las reuniones y, normalmente, se
iba por último?
- Era sintomático lo que ocurría con la Comisión de Nicaragua, la que presidió
durante años. Los más jóvenes faltaban o llegaban tarde o se iban temprano. Pero
Cardoso siempre estaba, organizando el trabajo y asumiendo las responsabilidades que otros
evitaban. Y en esa época tenía más de 85 años. Lo mismo ocurría en las comisiones del
Partido Socialista. Era el primero en cumplir con las tareas propuestas. Pero, además,
jamás se presentaba sin tener conocimiento de los temas tratados. Cuando pasé a ser algo
así como su secretario personal, me pedía siempre que le informara sobre las reuniones a
las que debía asistir. En ese rubro era muy exigente, consigo mismo y con los otros.
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Una tribuna política
en Salto, en 1939, lo tuvo como principal orador cuando recién había asumido la bancada
de diputado por el departamento. |
- ¿Se sentía cercano al Sindicato Médico del Uruguay?
- José Pedro formó parte de una generación de médicos que crearon una mística de
la profesión, el gremialismo y la política. Pienso ahora en sus amigos Cassinoni y
Crottogini. Médicos, universitarios, gremialistas y socialistas. Fue fundador de la
Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay y del Centro de Asistencia del SMU,
muy cerca de Fosalba. Su compromiso y afecto por el Sindicato eran indisimulables. Siguió
muy de cerca el proceso de recuperación gremial luego de la intervención, algo que se
tradujo en distinciones sindicales y reconocimientos por su militancia. También fue
profesor ad honorem de la Facultad de Medicina.
- ¿Cómo definiría a Cardoso en una palabra?
- Coherencia. Vamos a ser muy injustos al resumir una vida tan larga y rica en una
palabra, pero me quedo con su coherencia. Aunque también fue imprescindible. Por lo menos
para nosotros, sus compañeros y amigos. |